
Acá se abren los Senderos principales: recorridos ya trazados para quienes prefieren avanzar con una lógica afinada y un propósito claro. Cada uno propone una secuencia de desafíos donde nada es casual y cada encuentro deja herramientas para el siguiente.
Pero estos caminos no son los únicos ni pretenden serlo. Quien se adentra en este territorio puede desviarse, trazar rutas propias, elegir qué bestias enfrentar y cuáles simplemente estudiar desde la distancia antes de seguir adelante. No todos los aprendizajes nacen del combate directo: a veces, observar, rodear o incluso evitar también es parte del dominio del viaje.
Elegí un sendero si necesitás guía. Abandonalo si encontrás algo más interesante. Al final, no se trata de recorrer caminos ajenos, sino de aprender a construir los propios.